Actividad Comunal, construcción de proyectos para todos

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Chávez encabezó un proceso social que no sólo reivindica su propia tradición anticolonial al renovar el pensamiento de Simón Bolívar: la lucha por la independencia, la lucha por la unidad de la nación latinoamericana y la lucha por la justicia social, sino que también rescata las luchas históricas de los pueblos durante el siglo XX contra el imperialismo estadounidense que, con base en su doctrina Monroe, que pretendía hacer de Nuestra América, parte de su dominio.

 

 


Se cumplieron los objetivos: 

1-. Reparación y rehabilitación del Consultorio Medico Popular Eliécer Otaiza 


2.- Pintura de las Casas de la Calle Oeste 5, cercanas al Consurorio.


Septiembre 2023



Proyecto:  OPTIMIZACIÓN DEL SERVICIO HÍDRICO EN EL ÁMBITO DE LA COMUNA SOCIALISTA MIRAFLORES” 

Como debe ser de su conocimiento, el pasado 12 de diciembre del 2023 fue aprobado un proyecto de infraestructura para nuestra comunidad, el cual fue presentado por nuestros voceros y voceras de los Consejos Comunales de la Comuna Socialista Miraflores Comandante Chávez.

 



Reparación y rehabilitación del Consultorio Medico Popular Eliécer Otaiza. 

Abril 2023

 
Hugo Chávez surgió en la historia de Venezuela, del Sur Global y del movimiento revolucionario internacional cuando más se afianzaba la tesis de que las disputas ideológicas habían acabado en el mundo, la historia había llegado al fin decretado por Fukuyama y la única vía hacia el progreso de la humanidad era la que imponía el unilateralismo de los Estados Unidos. Lejos de haber terminado, sin embargo, la historia tenía un importante papel para el pueblo venezolano, que se alzó contra el neoliberalismo en 1989 y está construyendo el proyecto de un Socialismo para el siglo XXI.
 
 
Chávez encabezó un proceso social que no sólo reivindica su propia tradición anticolonial al renovar el pensamiento de Simón Bolívar: la lucha por la independencia, la lucha por la unidad de la nación latinoamericana y la lucha por la justicia social, sino que también rescata las luchas históricas de los pueblos durante el siglo XX contra el imperialismo estadounidense que, con base en su doctrina Monroe, que pretendía hacer de Nuestra América, parte de su dominio. Bajo la orientación de Hugo Chávez, un proceso popular latinoamericano desafía a la avalancha neoliberal:
  1. Haciendo un llamado a la recuperación de la soberanía nacional sobre los recursos y sobre las decisiones de la nación.
  2. Promoviendo la unidad e integración regional para confrontar conjuntamente los desafíos de la historia.
  3. Poniendo en marcha un proceso pedagógico para contrarrestar el consenso manufacturado de los grandes medios y democratizar las comunicaciones.
  4. Apostando por una democracia con participación directa y protagónica donde el pueblo es agente de su propia transformación.
  5. Y consolidando el carácter popular de las Fuerzas Armadas dentro de la Revolución para garantizar la defensa integral del proyecto a través de la unión cívico-militar.

 
Reflexionando acerca de la importancia del líder para un proceso revolucionario, el historiador E.H. Carr, señalaba que Lenin ganó el apoyo del Partido Bolchevique no por retórica, sino por su capacidad de persuadir y presentar argumentos de manera clara y de tener un “dominio magistral único de la situación” (1985 [1950]: 82). Destacaba a su vez, la claridad de visión de Lenin apuntando hacia su capacidad de interiorizar los intereses de la clase trabajadora y confiar en el potencial que tenía ésta para tomar el poder. Se podría decir que el papel de Hugo Chávez en la Revolución Bolivariana fue precisamente ese: utilizó su capacidad para interpretar las necesidades y las aspiraciones de las masas venezolanas y confió en los poderes creadores del pueblo venezolano.




En la práctica, Chávez encabezó un proceso político que recobró su identidad propia y la revalorizó, que se apoderó de sus amplios recursos para demostrar que sí es posible construir otra sociedad donde los aspectos básicos de la vida humana no sean tratados necesariamente como mercancía. La salud, la alimentación, la vivienda, el acceso a la tecnología, al deporte y hasta a la cultura, en el marco de las misiones sociales creadas por Hugo Chávez, le dieron un nuevo sentido a la vida social venezolana y una nueva esperanza a las fuerzas populares que permitió la creación de las comunas como el horizonte de una utopía concreta y alcanzable en lo local junto con la visión de un mundo pluripolar donde la cooperación y la complementariedad, en un marco de respeto a la diversidad, pudieran ordenar las relaciones internacionales y promover lo que Bolívar llamaba “equilibrio del universo”.

Hugo Chávez se convirtió en un objetivo estratégico para las fuerzas del imperialismo y del capital financiero internacional. Bajo el gobierno de Bill Clinton, intentaron cooptarlo y al entender la fortaleza de sus convicciones y su liderazgo, el gobierno de George W. Bush intentó derrocarlo con el clásico golpe de Estado que no logró materializarse porque el propio pueblo venezolano salió a su rescate, arriesgándolo todo. Un gobierno Obama que buscaba lavarle el rostro a la sanguinaria Guerra contra el terrorismo optó por mecanismos más encubiertos de desestabilización y confió en que su desaparición física constituiría el fin de su liderazgo. Sin embargo, parte del legado de Hugo Chávez fue haberle dejado una dirección colectiva a la Revolución Bolivariana que hoy, bajo Nicolás Maduro y las fuerzas revolucionarias y populares de Venezuela, ha logrado más de una década de resistencia a la agresión más fuerte que haya recibido el país en lo económico y en lo social en toda su historia. La estrategia de máxima presión implementada por Trump, destinada precisamente a destruir todo el bienestar social que había construido la Revolución, chocó contra la resiliencia y la convicción revolucionaria del pueblo venezolano que aún se inspira en el liderazgo de Hugo Chávez.

En la práctica, Chávez encabezó un proceso político que recobró su identidad propia y la revalorizó, que se apoderó de sus amplios recursos para demostrar que sí es posible construir otra sociedad donde los aspectos básicos de la vida humana no sean tratados necesariamente como mercancía. La salud, la alimentación, la vivienda, el acceso a la tecnología, al deporte y hasta a la cultura, en el marco de las misiones sociales creadas por Hugo Chávez, le dieron un nuevo sentido a la vida social venezolana y una nueva esperanza a las fuerzas populares que permitió la creación de las comunas como el horizonte de una utopía concreta y alcanzable en lo local junto con la visión de un mundo pluripolar donde la cooperación y la complementariedad, en un marco de respeto a la diversidad, pudieran ordenar las relaciones internacionales y promover lo que Bolívar llamaba “equilibrio del universo”.

Hugo Chávez se convirtió en un objetivo estratégico para las fuerzas del imperialismo y del capital financiero internacional. Bajo el gobierno de Bill Clinton, intentaron cooptarlo y al entender la fortaleza de sus convicciones y su liderazgo, el gobierno de George W. Bush intentó derrocarlo con el clásico golpe de Estado que no logró materializarse porque el propio pueblo venezolano salió a su rescate, arriesgándolo todo. Un gobierno Obama que buscaba lavarle el rostro a la sanguinaria Guerra contra el terrorismo optó por mecanismos más encubiertos de desestabilización y confió en que su desaparición física constituiría el fin de su liderazgo. Sin embargo, parte del legado de Hugo Chávez fue haberle dejado una dirección colectiva a la Revolución Bolivariana que hoy, bajo Nicolás Maduro y las fuerzas revolucionarias y populares de Venezuela, ha logrado más de una década de resistencia a la agresión más fuerte que haya recibido el país en lo económico y en lo social en toda su historia. La estrategia de máxima presión implementada por Trump, destinada precisamente a destruir todo el bienestar social que había construido la Revolución, chocó contra la resiliencia y la convicción revolucionaria del pueblo venezolano que aún se inspira en el liderazgo de Hugo Chávez.




En palabras del comandante Chávez, se planteaba desde el primer momento “una revolución, una transformación política, social, económica y cultural inspirada en el planteamiento de Bolívar” (Cabieses, 2005) que se fue complejizando hasta consolidar el sostén ideológico que tuvo la denominación en primer momento de El árbol de las tres raíces, y que después se oficializaría como el Sistema EBR (Ezequiel-Bolívar-Rodríguez) desarrollado en detalle en El libro azul, texto que agrupa las principales tesis históricas, ideológicas y políticas del proceso por iniciar.

En el mismo, Chávez describe los tres ejes ideológicos fundamentales del proyecto bolivariano:

“Existe entonces, compatriotas, una sola y poderosa razón: es el proyecto de Simón Rodríguez, El Maestro; Simón Bolívar, El Líder; y Ezequiel Zamora, El General del Pueblo Soberano; referencia verdaderamente válida y pertinente con el carácter sociohistórico del ser venezolano, que clama nuevamente por el espacio para sembrarse en el alma nacional y conducir su marcha hacia la vigésimo primera centuria” (2013: 43).



Las consecuencias del modelo neoliberal en Venezuela llevaron a una profunda crisis de representatividad donde el pueblo, con cada vez mayores niveles de pobreza y desigualdad, no se encontraba representado en las estructuras democráticas vigentes hasta entonces. Fue precisamente esta crisis la que el comandante Chávez ubicó como motor para avanzar con el proceso constituyente, pues como había señalado Rodríguez, y lo habían hecho Bolívar y Zamora, había una urgencia de crear algo nuevo, soberano, independiente y popular.

En la discusión sobre la constitución, y la redacción de la nueva carta que daría nacimiento a la República Bolivariana de Venezuela, se propuso entonces una transformación radical de la concepción de democracia, pasando de una meramente representativa a una popular y participativa. En este modelo el pueblo —latente, vivo y protagonista— es el real poder constituyente originario. En ese marco, las estructuras institucionales y el gobierno debían ser siempre democráticos, participativos, y descentralizados.

 
 Con el desarrollo de la nueva constitución, y la creación de la República Bolivariana, estos principios del Sistema EBR empezarían a materializarse en una serie de iniciativas concretas que emanaban de los procesos democráticos nacidos en los sectores populares, que fueron encontrando una infraestructura y unas posibilidades claras en esta relación de nuevo tipo con las instituciones gubernamentales. Ejemplos de esto son las misiones impulsadas entre el gobierno y los sectores organizados que se capilarizaban en los sectores populares y responden a las propias necesidades surgidas en ellos. Algunas de las más conocidas son la Misión Robinson encargada de eliminar el analfabetismo a nivel nacional, o la Misión Barrio Adentro, con médicos/as brigadistas internacionales, especialmente de Cuba, que desarrollaban la visión de la medicina preventiva y que hoy impulsan profesionales venezolanos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Fuentes usadas:
 
https://www.elciudadano.com/latinoamerica/un-legado-estrategico-el-pensamiento-revolucionario-del-comandante-chavez-a-10-anos-de-su-partida/02/28/
 
 
 

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Fotografías: Luis Duarte

Texto conceptual: El Ciudadano



@comunamiraflores

 

 

 

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